Conversación con Steve Paxton

Steve Paxton. MONIKA RITTERSHAUS
"A veces se dice que el arte es una flor. Las flores dan lugar a los frutos y los frutos maduran... en ocasiones demasiado. En aquella época la danza institucional era algo demasiado maduro, y la danza moderna empezaba a ser muy repetitiva. Nuestra forma de revelación no fue otra que la investigación sobre nuevas ideas y nuevas técnicas de movimiento".


Five Days to Dance

Five days to Dance. SUICAfilms
Estrenado el pasado mes de noviembre, el documental Five Days to Dance (Rafa Molés, Pepe Andreu, 2014) se encuentra estos días de proyección en la Cineteca del Matadero de Madrid. Protagonizada por la pareja de bailarines Wilfried Van Poppel y Amaya Lubeigt, la película muestra el proceso de creación coreográfica que ambos llevan a cabo en un colegio de San Sebatián junto a un grupo de adolescentes que nunca han entrado en contacto con la danza. 

Tras haber bailado a las órdenes de eminencias de la danza como Pina Bausch, Susanne Linke o Urs Dietrich, ambos se dedican semanalmente a trabajar con alumnos de centros escolares de Alemania, donde actualmente residen. El objetivo es simple: hacer que los jóvenes descubran aspectos que no conocen de sí mismos a través de la danza, y en tan solo cinco días de ensayos. Después de lograr sacar adelante el proyecto con éxito en varios colegios, a Van Poppel -originario de Holanda- y Lubeigt -de España- se les ofrece la oportunidad de realizar la misma actividad en un colegio de San Sebastián.

Lo que parece la excusa perfecta para no sentarse en el pupitre durante una semana o, al contrario, un impedimento para que los profesores avancen en sus programas como pretenden, se convierte en toda una experiencia para un centro en el que la convivencia entre alumnos no transcurre con la mayor normalidad

La toma de contacto de Van Poppel es muy directa, "¿quién de vosotros ha escuchado hablar de la danza-teatro?", y la respuesta, como era de esperar, totalmente nula. Pronto vamos conociendo no solo a los dos bailarines que dirigen el proyecto, también a unos profesores que se plantean continuamente la desmotivación que genera el sistema educativo actual y, por supuesto, a unos alumnos que se enfrentan a sus propios conflictos, desde superar lo que parecen claros casos de bullying a dar con la clave adecuada para encontrar ese entusiasmo que se les pide. 

Al ver Five Days to Dance es imposible no acordarse del también documental Dancing Dreams (Rainer Hoffman, Anne Linsel, 2010), en el que una aún en vida Pina Bausch reúne a un elenco de jóvenes que nunca antes han bailado para realizar su famosa pieza Kontakthof. Precisamente la mayor contribución que hace esta "versión española" es su capacidad para mostrar las historias personales de sus artífices, que entienden el desarrollo de la actividad como lo que en Estados Unidos se conoce como el Challenge Day, que también retrataría el canal MTV en el docureality If you really knew me -traducido en nuestro país como Si me conocieras-.

La película lleva tras de sí un emocionante discurso sobre las capacidades más desconocidas de la danza y la necesidad de las personas de expresarse a través de sus cuerpos como parte de su propia naturaleza. Con la cita de Wilfried Van Poppel, "si las personas pueden bailar juntas, pueden vivir juntas", Five Days to Dance nos ayuda también a plantearnos la forma que tienen los individuos de relacionarse desde la pubertad, los errores de hacer definir un camino u otro a edades tan tempranas o la importancia de recurrir a experiencias vitales que ayuden a salir de la llamada zona de comfort.


Compartir la danza: 10 años de Abreu

Animal, de la Compañía Daniel Abreu

A lo largo de mi vida la danza se ha convertido en una auténtica terapia mental. Lo cierto es que siempre voy al teatro a solas por dos razones: una, no quiero depender de nadie a la hora de comprar las entradas; y dos, el ritual de ver un espectáculo es una especie de cita a solas entre la compañía/el coreógrafo/la pieza de turno y yo que me resulta bastante difícil de explicar. 

En las últimas semanas he tenido la suerte de ver en dos ocasiones a la Compañía de Daniel Abreu, que anda de enhorabuena no solo por su reciente mención como Premio Nacional de Danza 2014, sino también por los diez años que acaba de cumplir la formación. Precisamente una de las propuestas de conmemoración de aniversario sería Acto de fé, un relato hablado y bailado sobre la trayectoria de la compañía que tuvo lugar a mediados de diciembre en la sala Cuarta Pared. Con menciones a piezas como Ojos de Pez, Perro o Silencio y la proyección de incontables fragmentos de sus obras acompañando, la cita se convirtió en una reunión de amigos que han resultado claves en la vida profesional y personal de Abreu, desde sus años en el Teatro Victoria de Santa Cruz de Tenerife hasta la actualidad. Si bien esta especie de encuentro con "chistes de bailarinas" resultara algo difusa, me sirvió para reflexionar sobre la importancia de compartir y celebrar el arte más allá de los tratados sobre el movimiento, el lenguaje del creador o los rasgos identificativos.

Aún con el "Summertime Sadness" que improvisó la compañía para despedir la noche metido en mi cabeza, viajo a Tenerife para descansar unos días en familia y, de paso, asistir al Festival Canarios Dentro y Fuera que se programa todos los años en la isla y que este año se inauguraba con la representación de Animal, también de Daniel Abreu, en el Teatro Guimerá. Lo curioso es que si uno echa un vistazo a la página de Facebook del festival se encuentra con un vídeo del coreógrafo pidiendo al público "romper las estadísticas que dicen que en Tenerife no interesa el arte", y el pasado viernes, ante la sorpresa de todos, la formación dió con un teatro repleto de asistentes que no dudaron en ponerse en pie para alabar su trabajo al final de la pieza.

Me pregunto si todo esto se debe a lo triste que me pone la Navidad, pero me hacía especial ilusión que mis acompañantes vieran las piezas de la Compañía -tanto en Madrid como en Tenerife-, como si necesitara que esa terapia mental la vivieran también ellos, y la verdad es que es imposible arrepentirse de haber hecho una excepción. De lo que no hay duda es de que este ha sido un gran año para la formación, con representaciones en festivales de todo el mundo y con los que siempre han confiado en la capacidad creativa de Abreu esperándole desde casa, felices por sus éxitos. Es así como se celebran las ocasiones especiales y solo de esta forma es cuando merece la pena compartirlas.


Miedo a la oscuridad

Javier Martín. DANI FRANCO

El Teatro del Arte es uno de esos rincones del barrio de Lavapiés aparentemente sencillos y coquetos que albergan en sí un espacio escénico de lo más interesante. En el programa del Festival Madrid en Danza 2014 leo sobre la obra –Control, de Javier Martín-: “Desperté sobresaltado y contemplé la oscuridad, advirtiendo que había experimentado un espasmo muscular relativamente común conocido con el nombre de contracción mioclónica” y nada más apagarse las luces percibo una sensación de claustrofobia que solo recuerdo tener durante mis años de miedo a la oscuridad.


Un mal viaje

Moving this World. MINELLY KAMEMURA
"No éramos tan guapos, ni tan listos, ni tan guays, y probáblemente no nos merecíamos tantos abrazos y besos. Ni escribíamos tan bien, cantábamos tan bien o hacíamos tan buenas fotos. Tal vez dentro de algunos años, cuando estemos aburridos en casa, recordaremos con cariño aquellas noches en las que todo el mundo fingía ser nuestro mejor amigo, amante o confidente. Era todo mentira, pero hoy en día esas cosas no importan."
M People - Fauna Mongola de Madrid
(Cristóbal Fortúnez)

No soy quién para definir qué se considera danza y qué no.
Trato de mantener la mente abierta y no buscar siempre la demostración de excelencia física en los espectáculos que elijo, pero hay ocasiones en las que me frustran los experimentos personales de los creadores contemporáneos y su mal uso de lo que expertos denominan como ‘economía muscular’. 



Working Class Dancers

Ruhr-Ort, interpretado por la Cía Renegade in Residence. BETTINA STOES
Cuando una va sola al teatro se despierta una necesidad compulsiva de comentar las impresiones sobre el espectáculo con el primer desconocido -también solitario- que se sienta a tu lado. Desde megafonía advierten que la obra de hoy puede alcanzar los 100 decibelios de ruido y seguidamente él (el desconocido) dice "después de asistir a conciertos de Noise, no creo que esto sea mucho más fuerte". Yo observo a los que se sientan en las filas cercanas y pienso en lo curioso que resulta que todos los que aparentan ser críticos culturales, aparte de llevar gafas de pasta redondas, son hombres.


El Silencio de Daniel Abreu

Silencio. COMPAÑÍA DANIEL ABREU
No tengo ningún problema en aventurarme a afirmar que la Compañía de Daniel Abreu realiza los ejercicios más interesantes de todo el panorama actual de danza contemporánea en España. El título de agrupación veterana que ya le otorgan los entendidos en danza es un mero formalismo, algo que solo refleja sus años al frente de la escena y no su continua capacidad para reinventarse en cada una de sus propuestas. 


Diario de una Crucifixión: la vulnerabilidad observada

Diario de una crucifixión. ZOAD HUMAR
Me interesa mucho la intencionalidad con la que los coreógrafos hacen sus creaciones, especialmente en lo relativo a la reacción que buscan en el público. Muchos recordarán el episodio de la serie Black Mirror (Charlie Brooker, 2012), 'Oso Blanco', en el que se planteaba una interesante perspectiva en torno a los límites de los realities televisivos. Por alguna razón, me he acordado de este capítulo viendo la actuación de L'Explose Danza en el Teatro Pradillo, que ha presentado esta semana la pieza Diario de una Cricifixión dentro de la programación de las XXVIII Edición del Festival Madrid en Danza.


Mondays with Merce

Merce Cunningham. MARK SELIGER
Ahora que la Merce Cunnigham Dance Company ha colgado los episodios en su canal de YouTube, merece la pena recuperar la serie documental Mondays with Merce, un interesante testimonio de los últimos días del coreógrafo registrado en un total de 16 entregas.


La danza, desde los ojos de National Geographic

Estudiantes de ballet en El Cairo (mayo de 1972). WINFIELD I. PARKS JR
Con motivo del 125 Aniversario que la National Geographic Society celebra este año, su web oficial ha publicado una serie de galerías fotográficas en torno a diversos temas, desde el seguimiento de concflictos armados, hasta los tan característicos reportajes de viajes y animales que realiza la marca.