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| Wayne McGregor, por Nick Mead |
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El nuevo milenio trajo consigo nuevas formas de inspiración, ayudadas por todo aquello que alguna vez se llamó 'progreso humano'. Nunca antes, personas tan conectadas habían logrado ignorar tanto a todo cuanto les rodeaba.
Tener un puente de un día por Navidad es, como diría mi madre, un auténtico consuelo de tontos. Suficiente como para llevar toda la semana deseando que llegue el viernes y necesario para tener algo de ilusión por las fiestas.
Teníamos diecisiete y ensayábamos para interpretar La Bayadère (siempre me gustó más decirlo en francés). Nos moríamos del sueño porque también se acercaba la PAU y yo no entendía por qué tenía que saber derivadas si lo mío era la Publicidad y no la Administración de Empresas. Ese año iba a realizar mi primer solo en puntas durante el acto de las sombras... piqué, piqué, piqué en dehors... ¿luego jeté en tournant?
En Santa Cruz nos abrían un auditorio, pero nosotras soñábamos con ir a vivir a Madrid. Allí vi mi primer y único Corsario, o al menos su Pas de Trois. Tú siempre fuiste más espabilada, el problema es que sólo me di cuenta a la mañana siguiente en la puerta de instituto, cuando desde lo lejos me gritaste: "Adivina lo que tengo... mua, mua, dos besos de Julio Bocca. Me fui al backstage después de la actuación". Créeme, todavía me duele recordarlo.
Quedan exactamente dos semanas para el examen de la
Royal Academy of Dance y ya se empieza a sentir la tensión y el agotamiento atroz durante las clases. He de admitir que hacía años que no tenía los gemelos como piedras... y la verdad, me noto algo anciana.
El ensayo de hoy ha sido algo distinto, lo hemos compartido con los alumnos que se presentan a los exámenes de los grados Primary, 2 y 6, así que nuestra profesora se ha podido apiadar un poco de nosotros. Como apasionada de la música que soy, no puedo evitar fijarme en las joyitas que se esconden en el iPod de Carmen -que así se llama-, quien cada día me sorprende más. Esta mañana le propuso a las niñas que improvisaran mientras ponía dos canciones al azar y resultó que una de ellas pertenecía a La Bayadera, la obra clásica que más me gusta.
Puesto que el momento de "conchetismo" (un término sin sentido creado por mi amiga Isa) con mi profesora me encantó, he decidido compartir hoy algunas de mis piezas favoritas en este ballet.
Me retiro de toda la actividad en 33 Fouettés hasta la próxima semana. Aprovechando que los controladores aéreos parecen estar más tranquilos, me voy unos días a conocer Londres y, de paso, a visitar a unas amigas.
Ya he incluido en la ruta el paso por las tiendas de
Freed of London,
Bloch y alguna otra que merezca la pena. Mi presupuesto en libras no me va a dar para asistir a ninguna actuación, aunque me acercaré al
Royal Opera House para verlo por fuera y hacerme ilusiones.
Dicho esto, en diciembre estuve viendo en TVE el episodio sobre Londres de Españoles en el Mundo y coincidió que apareció la bailarina Tamara Rojo. No hay ningún fragmento de danza, pero creo que a cualquier aficionado le puede resultar muy interesante. Nos vemos el lunes.