Estrenos de cine II. La danza

Hace poco más de una semana se estrenó en España el documental La danza. El ballet de la Ópera de París (Frederick Wiseman, 2009). Me había propuesto ver esta cinta antes de escribir un post al respecto, pero se me está haciendo bastante difícil encontrarla y no hay indicios de que algún cine de por aquí tenga intenciones de ponerla.
He entrado en la web de los cines Verdi de Madrid y, por lo visto, la película está arrasando entre los espectadores. Tanto es así, que la semana pasada organizaron un espectáculo de ballet que llevó a cabo la escuela Madrid Dance Center.
Ya en otras ocasiones he hablado sobre el Ballet de la Ópera Nacional de París, sin duda una de las compañías más reconocidas de todo el mundo. Ha sido el hogar de personalidades tan importantes en el mundo de la danza como son Rudolf Nureyev, Maurice Béjart o la bailarina Sylvie Guillem.
Muy habituado al género documental, Frederick Wiseman trata de mostrar todos los entresijos de esta importante institución, caracterizada sobre todo por un repertorio que combina a la perfección las coreografías más vanguardistas con las eminentemente clásicas. El rodaje se llevó a cabo durante varios meses en los que el equipo pudo asistir tanto a los cotidianos ensayos como a las actuaciones creadas por profesionales como Mats Ek, Pina Bausch, Sacha Waltz, Pierre Lacotte, Angelin Preljocaj, Rudolf Nureyev o Wayne McGregor.

Jiří Kylián y su Petite Mort

Cuando se habla de ballet es fundamental tratar a la figura de Jiří Kylián. A día de hoy es uno de los principales exponentes de la escuela holandesa y todo un referente en la Historia de la danza más reciente.
Este coreógrafo checo establecido desde hace muchos años en los Países Bajos es famoso por sus innovadoras creaciones, algunas tan conocidas como Stamping Ground, Bella Figura, Falling Angels o, nuestra pieza del día, la Petite Mort.
Antes de fundar su propia compañía en 1992, Kylián trabajó como Director Artístico en el Netherlands Dans Theatre, para el que creó el ballet Petite Mort. Se estrenó en el Festival de Salzburgo de 1991 con motivo de la conmemoración del segundo centenario de la muerte de Mozart. A partir de este momento, la obra se fue integrando en el repertorio de importantes compañías como el American Ballet Theatre, el Ballet de la Ópera Nacional de París o la Compañía Nacional de Danza, cuyo antiguo director, Nacho Duato, bailó a las órdenes de Kylián durante bastantes años.

Bailarines con los que formar una familia. Irina Dvorovenko

Nunca me han entusiasmado las perfectas bailarinas de la escuela rusa. No se puede negar que reúnen una serie de condiciones físicas únicas y que nadie en el mundo tendrá jamás la misma presencia que ellas cuando interpretan un Lago de los Cisnes (obra que, aprovecho para confesarlo, me aburre soberanamente). Aún así, siempre me han transmitido más las interpretes de escuelas como la inglesa o la francesa, cuyos métodos suelen ser más vanguardistas que los tradicionales soviéticos.
Por supuesto, esta apreciación sobre los distintos tipos de enseñanza en el ballet no es más que una opinión derivada de mis gustos personales. En cualquier caso, con respecto a esta teoría considero que hay una excepción que confirma la regla, y su nombre es Irina Dvorovenko.



Estrenos de cine I

Parece que ultimamente los cineastas se han puesto de acuerdo en lo de rodar cintas sobre danza y, visto el éxito que tuvo Natalie Portman por Black Swan (Darren Aronofsky, 2010) en la gala de los Globos de Oro de anoche, lo lógico es que hoy me tocara empezar una nueva serie de posts sobre las películas de ballet de este 2011.
 Anoche vi El último bailarín de Mao (Bruce Bresford, 2009), un horror de historia biográfica sobre el que fuera solista en el Houston Ballet durante los años 70, Li Cunxin. Se trata de un relato -para mi gusto, excesivamente convencional- sobre la vida de esta estrella de la danza, desde que es sacado de una apartada aldea china para estudiar ballet en Pekín, hasta su aventura por Estados Unidos como héroe de la China comunista y el posterior conflicto que surge cuando se enamora y decide no volver a su país.
A pesar de que no me haya convencido nada como película, he de admitir que puede resultar interesante en lo que respecta a los métodos de enseñanza que se llevaban a cabo entre los bailarines de una potencia comunista como China, así como en todo lo relativo a las "relaciones" políticas que se desarrollaban por aquel entonces entre los dos bloques.

Alicia Alonso. Para que Giselle no muriera

"Cuando vivo, aprovecho al máximo el poco tiempo que me dieron para vivir. Cuando danzo, aprovecho al máximo el poco espacio que me dieron para el movimiento. La distancia estaba en mí, y más que correr hacia un punto fijo, tenía que pararme en puntas dentro de mi cabeza... y volar sin límites"
Alicia Alonso, Prima Ballerina Assoluta
Alicia Alonso


Paso a paso con Nacho Duato

Creo que hoy he recuperado la fe en la televisión de España. Tampoco es que sea de esas personas que pasan mucho tiempo frente a la caja tonta (prefiero volverme idiota delante del ordenador, la verdad...), quizás por eso nunca antes me había parado a ver el canal Cultural.es de RTVE. Hoy lo he puesto y lo primero que me ha salido es el programa Paso a paso con Nacho Duato, por lo que no ha sido muy difícil decidir un tema sobre el que escribir.
He estado investigando y por lo visto ya tiene bastantes años, aunque antes se emitía en la madrugada de los domingos por La 2. Está claro que los directivos del canal no pretendían conseguir grandes audiencias con él.

Bailarines con los que formar una familia. Ángel Corella

Hoy voy a comenzar una serie en la que repasaré la trayectoria de algunos de mis bailarines favoritos. Como no podía ser de otra forma y, teniendo en cuenta que a día de hoy es el niño bonito del ballet clásico en España, voy a comenzar por el madrileño Ángel Corella.


Maurice Béjart y El Bolero de Ravel

Cuando apunté todas las ideas que tenía pensadas para este blog pretendía, sí o sí, hablar de esta maravillosa versión del Bolero de Ravel. He encontrado infinidad de vídeos con la misma coreografía, interpretada por hombres, mujeres, ornitorrincos e incluso por la espectacular Sylvie Guillem. Sin embargo, hoy descubrí una de esas joyitas que aparecen en YouTube por casualidad, que viene a ser el montaje original de Maurice Béjart... así que no me pude resistir.
Como lo de culturizarse nunca está de más y, esperando que los que lean esto conozcan de sobra esta obra musical, me limitaré a dar los datos más curiosos relativos a la danza. 
Se trata de un tema compuesto por Maurice Ravel en 1928 inspirado en una danza española. Es un ballet dedicado a la bailarina rusa Ida Rubinstein, quien además participó en el estreno entre el cuerpo de baile. A día de hoy se conocen tres interpretaciones distintas: la original flamenca de 1928, la que se inspira en las ideas de Ravel de 1941 y la abstracta versión de Béjart de 1961, que es la que aparece a continuación. En esta ocasión el solista es el argentino Jorge Donn, uno de esos bailarines míticos que ayudaron a que el ballet evolucionara tanto durante el siglo XX.




Rosalie O'Connor

Una de mis grandes pasiones, aparte del mundo del ballet, siempre ha sido la fotografía. Pienso que la danza es una de las artes más difíciles de retratar, tanto desde el punto de vista técnico como del creativo. No por ello deja de ofrecer grandes posibilidades, por eso considero que es más que necesario ir dando a conocer en este blog a algunos de los fotógrafos más destacables de esta disciplina.
En este caso voy a hablar de Rosalie O'Connor, probablemente la culpable de mi admiración obsesiva hacia todos y cada uno de los bailarines del American Ballet, y una de mis inspiraciones a la hora de realizar trabajos fotográficos.
Rosalie estuvo como bailarina en el American Ballet Theatre durante unos 15 años. De hecho, si se entra en el diccionario de ballet del ABT podemos encontrar algunos vídeos demostrativos en los que ella aparece. Terminó por retirarse en el año 2002, momento en el que empezó a desarrollar sus conocimientos sobre danza a través de la cámara. Sus trabajos han sido elogiados tanto por expertos en ballet como por otros profesionales,  de forma que muchas de sus fotografías han aparecido en publicaciones tan importantes como Vogue, Vanity Fair o The New York Times. Entre sus clientes actuales se encuentran también el Corella Ballet, la Julliard School, el Washington Ballet o la Limón Dance Company.

The end was only the beginning

He llevado blogs desde que tenía 16 años. Todos ellos se han caracterizado siempre por ser espacios personales en los que me dedicaba a realizar posts excesivamente deprimentes, demostrar mis traumas adolescentes o incluso hacer las declaraciones de amor pertinentes.
Lo curioso de todo esto es que ahora, con 23 años, desempleada y sumergida en un cinismo que nunca antes había visto en mí, decido crearme un alter ego de mi personalidad en el universo blog utilizando mi auténtico nombre.
La inspiración para crear un espacio sobre danza viene de una de esas crisis existenciales a las que soy muy propensa en esta época del año. Es probable que no me haya estado sintiendo del todo a gusto con el tipo de persona que empezaba a convertirme, razón por la cual necesitaba volver al origen de todo. Así es, cual Julia Roberts o Kirsten Dunst en una de esas patéticas comedias románticas, una vez terminada la carrera, he abandonado Madrid y he regresado a mi isla, un lugar cuya oferta cultural es nula al lado de la de la gran ciudad, pero que no me hace sentir como un ser asquerosamente programado (lo que es de agradecer).
He practicado ballet clásico desde los cuatro años y jamás ha dejado de hacerme ilusión asistir a las clases. Nunca lo he hecho a nivel profesional ni mucho menos, por eso pienso que todavía tengo que continuar formándome y supongo que este blog va a ser parte de ese aprendizaje. Internet proporciona cada vez más información interesante en torno al mundo de la danza, por eso he considerado que era un buen momento para proponer un espacio web que abarcara toda esta temática, aunque con una perspectiva un poco más personal.
En cuanto al nombre del blog, 33 Fouettés, obviamente proviene de los 32 fouettés reglamentarios que debe realizar una bailarina clásica al finalizar el espectáculo. En este caso he optado por el número 33 por dos razones: una, porque tenía la necesidad imperiosa de darle mi propio sello; y dos, porque odio los números pares.
Sin más, después de toda esta parrafada de presentación, dejo por aquí un vídeo con una pieza del Cullberg Ballet a fin de dar a entender un poco cuál va a ser la línea que va a seguir este blog. Yo, personalmente, me pasaría días viéndolo una y otra vez.